La pesca me enseñó...

La pesca me enseñó a manejar con destreza el tiempo; me ayudó a superar la innata impaciencia de la infancia, y yo era un chico impaciente que quería resultados rápidos, quería pasar rápidamente del deseo a su satisfacción.

                                                       Por la boca muere el pez. Robert Hughes.

LA VISTA DE LOS PECES

Igual que los humanos, los peces poseen conos y bastones en los ojos. Los bastones son sensibles a la intensidad de la luz y los conos a los colores.

Algunos estudios han demostrado que, de un pez a otro, existen grandes diferencias de agudeza visual. El  black-bass ve perfectamente los colores.

Con luz intensa, cerca de la superficie, los detecta mucho mejor que nosotros. Otros peces como la lucioperca o la perca están peor equipados y solo ven dos colores, el naranja y el verde.

El agua desvía y refleja los rayos luminosos. En las aguas profundas, los peces solo reciben los colores que tocan la superficie. Primero desparece el rojo, y después el amarillo y el azul. Algunos peces tienen unos ojos especialmente adaptados para distinguir estos colores. Eso explica por qué algunas cucharas rojas y blancas, algunos señuelos amarillos, azules o violetas dan buenos resultados en ciertas aguas profundas. También es una cuestión de color lo que conduce a la trucha a ser tan selectiva y a comer pocos tipos de insectos: No ve a los demás en las condiciones de iluminación en las que se encuentra.

La distancia hasta la que el pez puede ver depende de la nitidez del agua. Ve el exterior del elemento líquido a través de una ventana en la superficie. Se trata del famoso ángulo visual, que crece a medida que el pez se sumerge. Fuera de este ángulo, ampliado por la reflexión del agua, no ve nada.

                                                                                                                                                          

                                                Tomado de  La gran pesca. Edit. Iberlibro.

EL COLOR DE LAS CUCHARAS

Todas las colecciones de las cucharas MEPPS se presentan en dos colores fundamentales: oro y plata, así como en otros dos colores complementarios: negro y cobre. La primera decisión a tomar cuando se llega al río es decidirse entre el oro y la plata. Normalmente, la tendencia más generalizada es empezar con una cuchara plateada, sobre todo cuando la luz del sol no es muy intensa (por la mañana, al atardecer o cuando el sol está tapado por nubes), y cuando las aguas no son muy claras. Por el contrario, cuando la luz solar es viva (al medio día, sol brillante), más vale empezar probando una cuchara dorada, puesto que su brillo es menos intenso. Si no tiene éxito no debe dudar en intercambiar estos colores, ya que pueden existir otros factores, además de la luz del día, que actúen sobre la conducta de los peces, en particular el color de la presa en la que el pez está concentrado en cazar durante esas horas.

Los colores cobre y negro permiten ir más lejos en la búsqueda del color predominante: estas opciones suplementarias intervienen en el caso particular de la trucha, pero también son de utilidad para la pesca de otros depredadores (perca, black bass). En efecto, en caso de la luz diurna intensa, estos dos colores eliminan todo destello que podría asustar al pez. Entonces, en aguas claras y al medio día, será importante utilizar el color cobre después de haber probado con oro y con negro.

                            Tomado de un catálogo MEPPS.